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Hackeando la vida

Los peores finales en la historia del cine

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Los peores finales en la historia del cine

Ni siquiera entendiste el final de Lost, mirá si te vas a indignar por el de Game Of Thrones.

La dupla gran película pésimo final es la que más nos duele. En esta nota, SPOILERS IN.

The Happening: Un momento muy oscuro en la vida de Night Shymalan, sino no se entiende como alguien puede dirigir una genialidad como «Sexto Sentido», con uno de los mejores finales del cine y pasar a esto…que bueno, ¿por dónde empiezo? Si no la viste, un extraño fenómeno hace que la gente se suicide (sí, como en la peli de Sandra Bullock con los ojos tapados, que también es malísima). Primero piensan que es un ataque terrorista pero en realidad es una neurotoxina que emanan las plantas. En fin, la gente escapa a donde puede con tal de zafar y nunca se entiende porqué pero todo se calma solo. Aunque en el final te dan a entender que va a volver. Como que fue una advertencia. Igual que cuando te sale un grano, no se, un plomo.

Titanic: Que «Titanic» sea una de las mejores películas de las últimas décadas no quiere decir que su final no haya decepcionado a los espectadores. ¿No podían meter al «Jack» de Leo Di Caprio entre las 705 personas que sobrevivieron al naufragio real? ¿No había espacio suficiente en la puerta para que flotaran los dos? ¿Tanto le costaba a James Cameron hacernos felices por un rato?.

La vida De David Gale: Típica película con gran elenco y un director de talla como Alan Parker. ¿Qué puede fallar? Veces como ésta, todo. Kevin Spacey está sentenciado a pena de muerte por un crimen que durante toda la película tratamos de averiguar si cometió o no. Y en el final- agarrense fuerte- resulta que fingió asesinar para ser condenado y sentenciado para probar que la pena de muerte es inhumana e injusta. Todo bien pero ¡devuelvanme el dinero, malditos estafadores!.

Enemy: Lo mejor de esta película es, lejos, Jackle Gyllenhaal, un profesor con una vida medio aburrida, que un día se encuentra con un tipo exactamente igualito a el, pero actor y canchero. La película es un camino para entender lo que realmente se revela en el final. Y es que- oh sorpresa- ambos eran la misma persona. Todo teñido de una carga emocional bastante heavy y un final con arañas gigantes . Una metáfora muy rebuscada sobre la crisis de identidad que alguna vez sufrimos todos, y la resolvimos con un terapeuta de cartilla de la prepaga.

Alta Tensión: Si no la vieron, esta película pintaba ser un clásico de terror con un asesino serial y una protagonista que se salía absolutamente de los lugares comunes del género. No es la clásica rubia tetona que baja al sótano cuando claramente no tiene que hacerlo, ni se cae cuando la persigue el asesino, ni se va a pasear sola a las doce de la noche por el bosque. Toda la coherencia que tiene la película se derrumba en una final de personalidad múltiple, aburrido, naif y ultra predecible. 

Next: Un bodrio importante que sólo podes ver cuando estás muy bajón en la cama sin fuerzas para enfrentar la vida. Un tipo tiene el don de ver el futuro con sólo dos minutos de anticipación y se gana la vida en un casino de Las Vegas (ahi ya arranca mal, porque yo que vos me dedico a jugar al Bingo y me hago millonaria). Todo se pone peor cuando El Gobierno lo empieza a perseguir, porque quiere su don para encontrar una bomba que puso un grupo de terroristas que también lo está buscando al tipo para que no les cague el plan. Si, hasta acá todo re normal. En el final resulta que el tipo era un vidente del carajo y con todo eso salva a la humanidad. Un claro ejemplo de que cuando algunos guionistas no saben cómo terminarla, la dinamitan.

Hard Candy: Ví esta película solo por Ellen Page, pero aún así no vale la pena semejante torre, porque el final es igual que la película: flojito. Una chica de 14 años chatea con un fotógrafo de 30 y quedan en verse. Las cosas se ponen muy feas cuando llegan a la casa de él y todos pensamos que es por lo mismo. Que el intentará abusar de ella porque es un pedófilo y violador, cosa que es cierto, pero es ella, quien sabiendo esto, lo tortura hasta lograr que se suicide, con la promesa de que si lo hace, borrará toda la evidencia. Ni para pochoclo.

Ludmila Gurchenco

Periodista. Conductora de Radio. Editora de Hackeando La Vida.

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